La reciente publicación de la Circular 09/2026 de la Real Sociedad Canina de España (RSCE) ha encendido un debate necesario —y quizá demasiado tiempo postergado— en el seno de nuestra cinofilia. El anuncio de la renovación del descuento del 50% en la inscripción de camadas para 22 razas españolas en situación de vulnerabilidad ha sido recibido, por una parte importante de los criadores, no como una solución, sino como un gesto insuficiente que apenas roza la superficie del problema.

Un listado de alerta roja
Razas emblemáticas como el Gos d’Atura Catalá, el Alano Español, el Pachón Navarro o el Podenco Canario (entre otras muchas de las 22 citadas) forman parte de este «escudo fiscal» que la RSCE mantiene hasta abril de 2027. Sin embargo, los criadores de estas variedades —quienes realmente mantienen viva la llama de nuestra herencia canina— coinciden en un punto crítico: el problema no es solo el dinero.
La voz de los criadores: «Es una medida de risa»
El malestar se ha hecho visible en las redes sociales y foros especializados inmediatamente después del anuncio. Voces autorizadas de criadores de razas como el Pastor Garafiano o el Majorero denuncian una desconexión entre el Comité de Dirección y la realidad del campo y el ring.
«¿En serio creen que es cuestión de dinero?», se preguntan algunos criadores. La crítica es unánime: cada raza española tiene sus propios demonios. Algunas sufren por la falta de relevo generacional, otras por la pérdida de funcionalidad, y muchas por una legislación que no distingue entre cría profesional y conservación de patrimonio vivo.
«La Comisión de Razas Españolas debería estudiar con los actores implicados —criadores y clubes— las medidas a tomar en cada una de nuestras razas. Un descuento del 50% resulta insuficiente ante la magnitud del reto que tenemos por delante» — comentan fuentes del sector.
Más allá de la bonificación: Hacia un plan de choque real
Desde la comunidad cinófila se exige algo más que una rebaja en las tasas. Se pide escucha activa. La propuesta es clara: reuniones monográficas con cada club y asociación para trazar planes de viabilidad a largo plazo.
Si la RSCE tiene como fin principal el fomento y la conservación de nuestras razas, el esfuerzo económico y logístico debe ser proporcional a la amenaza. El fomento de las razas autóctonas requiere de:
- Promoción activa dentro y fuera de nuestras fronteras.
- Facilidades reales para el mantenimiento de reproductores.
- Investigación genética apoyada por la institución.
- Cercanía con el criador de a pie, que es quien asume el riesgo y el coste de cada camada.
Conclusión: Viva la Cinofilia Española, pero con hechos
Desde Cinofilia.es nos sumamos a la reivindicación de nuestros criadores. Las razas españolas son nuestra historia, nuestro orgullo y nuestro legado. Una bonificación es bienvenida, pero no puede ser la única respuesta. Es hora de «ponerse las pilas» antes de que algunas de estas razas pasen de ser una realidad en nuestras pistas a ser solo un recuerdo en los libros.




