La Cinofilia española se une frente a la cría industrial: ética y solidaridad ante el caso de Gijón

La reciente intervención de un centro multirraza en Asturias pone de manifiesto la importancia de los controles oficiales y la abismal diferencia entre la cría ética y la explotación comercial.

Por Redacción Cinofilia.es

La intervención del SEPRONA en un conocido centro canino de Gijón, que ha culminado con la evacuación de más de 300 perros en condiciones deplorables, ha sacudido la opinión pública. Sin embargo, más allá de la crónica de sucesos, este caso abre un debate necesario en el sector: ¿Dónde termina la cría responsable y dónde empieza la explotación industrial?

Un muro de contención institucional

La REAL SOCIEDAD CANINA DE ESPAÑA (RSCE) ha reaccionado con una contundencia sin precedentes. A través de un comunicado oficial, la entidad ha desvinculado por completo su actividad de la del centro intervenido. Los datos son reveladores: a pesar del volumen masivo de ejemplares que manejaba el centro, la titular apenas contaba con una decena de perros inscritos en el Libro de Orígenes Español (LOE) en la última década.

Este hecho evidencia una realidad que desde Cinofilia.es siempre hemos subrayado: la importancia de la trazabilidad. El uso de registros genealógicos alternativos y la falta de supervisión técnica son las banderas rojas que deben alertar a cualquier aficionado. La cría oficial no es solo «pedigree»; es un sistema de control sanitario, morfológico y ético que este centro, presuntamente, decidió esquivar.

Los criadores al rescate: la verdadera cara del sector

Frente a la desolación de las imágenes difundidas, la esperanza ha llegado de la mano de los propios profesionales. Fundación Impulso criadores lanzó un llamamiento urgente para acoger a las hembras preñadas que se encontraban en el centro, cuya salud corría un riesgo inminente.

La respuesta ha sido inmediata. Criadores asturianos, compañeros de profesión que dedican su vida a la mejora de las razas, han abierto las puertas de sus casas para garantizar que esos partos se produzcan en un entorno de paz y profesionalidad. Esta movilización, coordinada en gran parte por figuras como Sonsoles Hevia, demuestra que la cinofilia es, ante todo, amor por el perro y respeto por la vida.

Educación frente a la desinformación

Este suceso no debe servir para estigmatizar al criador, sino para ponerlo en valor. El criador ético:

  • Selecciona, no produce.
  • Limita sus camadas para garantizar la salud de las madres.
  • Inscribe a sus ejemplares en los libros oficiales.
  • Fomenta el bienestar animal como base de su actividad.

Desde esta plataforma, seguimos comprometidos con informar con rigor y apoyar a quienes, día a día, trabajan por la salud y la dignidad de nuestras razas. Lo ocurrido en Gijón no es cinofilia; es una actividad comercial opaca que el sector, unido, ha rechazado con firmeza.

Es el momento de exigir transparencia y de recordar que, detrás de cada cachorro, debe haber siempre un criador responsable, no una cadena de montaje.

El abismo entre la vocación y el beneficio: ¿Qué es realmente un criador responsable?

A raíz de estos acontecimientos, es imperativo que el público general comprenda una distinción que, a menudo, se difumina de forma injusta: la diferencia entre un criador responsable y un centro de reproducción masiva.

El Criador Responsable: Para el criador ético, la crianza no es un negocio de volumen, sino un compromiso vital con la mejora de una raza y el bienestar animal. Ser criador implica:

  • Inversión sin retorno: La cría responsable rara vez es rentable. Los costes de pruebas genéticas, veterinarios de urgencia, alimentación de alta gama y la participación en eventos de morfología para testar la calidad de los ejemplares suelen derivar en pérdidas económicas o beneficios mínimos que se reinvierten en los propios perros.
  • Sacrificio personal: No existen vacaciones ni días libres. Las noches en vela atendiendo un parto, la limpieza constante y el cuidado de los ejemplares adultos suponen un sacrificio familiar y personal que solo se sostiene por pasión.
  • Ética de entrega: Un criador responsable no «despacha» perros; selecciona a las familias. Su objetivo es que cada cachorro sea un miembro equilibrado de una casa, no una unidad de inventario que debe salir rápido para dejar espacio a la siguiente.

El Centro de Reproducción: La lógica del mercado En el otro extremo se encuentran las estructuras de producción masiva. Su motor no es la selección racial, sino la comercialización agresiva.

  • El perro como producto: Buscan obtener el máximo beneficio económico reduciendo costes al mínimo (espacio, higiene, atención individualizada).
  • Opacidad: Suelen trabajar con registros ajenos a los oficiales para evitar inspecciones rigurosas y límites en el número de camadas por hembra.
  • Ausencia de selección: No hay un estudio de consanguinidad ni de salud genética; solo importa que el cachorro tenga un aspecto «vendible» en el momento de la entrega.

Confundir ambos mundos es un error que perjudica gravemente a quienes dedican su vida a la cinofilia seria. Mientras el centro de reproducción ve en un perro una cifra, el criador responsable ve un legado. Desde Cinofilia.es, nuestra misión es y será siempre defender a los criadores responsables: los que ponen el corazón y el patrimonio por delante de la cuenta de resultados.

Nota:

Si deseas colaborar o informarte sobre el estado de los ejemplares rescatados, recomendamos hacerlo siempre a través de canales oficiales como la Fundación Protectora de Animales del Principado de Asturias o la Fundación Impulso criadores, quienes coordinan la ayuda técnica y profesional necesaria en estos momentos.

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