Desde Cinofilia.es queremos compartir una información de vital importancia para todos los que amamos el perro de raza en España. Recientemente, el portal especializado Jara y Sedal, a través de un artículo firmado por Edu Pompa, ha recogido la seria advertencia lanzada por la Real Sociedad Canina de España (RSCE): el 73,9% de nuestras razas autóctonas están en serio peligro de desaparición.
Esta cifra no es solo un dato estadístico; es una llamada de atención sobre la pérdida de 17 de las 23 razas que forman nuestro patrimonio vivo, incluyendo nombres tan nuestros como el Dogo Mallorquín, el Galgo Español, el Perdiguero de Burgos o los Podencos.
El análisis de la RSCE: La importancia del registro
La noticia publicada por Jara y Sedal destaca un punto crítico señalado por la RSCE: la falta de inscripciones en registros oficiales como el LOE. Para la institución, el pedigrí no es un capricho, sino la herramienta científica que garantiza la trazabilidad, evita la consanguinidad y protege la salud genética de cada ejemplar.
Desde la RSCE se ha puesto en marcha un ambicioso estudio genético con Wisdom Panel para obtener datos científicos que ayuden a salvar este legado, una iniciativa que desde aquí aplaudimos y consideramos fundamental.
Nuestra opinión: El puente necesario con el hombre de campo
En Cinofilia.es, respetando profundamente la labor de difusión de Jara y Sedal y la labor técnica de la RSCE, queremos aportar nuestra propia visión sobre por qué muchos de estos perros no llegan a los registros.
Sabemos que gran parte de estos ejemplares extraordinarios se encuentran en manos de cazadores y gente de campo. Son personas que viven por y para sus perros, priorizando siempre la funcionalidad y el disfrute en el terreno. En muchas ocasiones, la percepción de que el pedigrí es un trámite burocrático o «papeleo» administrativo aleja al propietario real del sistema oficial.
Nuestra reflexión es clara:
- Valoramos enormemente el esfuerzo de la RSCE por tecnificar y proteger las razas.
- Creemos que, para que estos planes tengan éxito, debemos encontrar fórmulas que acerquen la administración al cazador de forma sencilla y amable.
- Si logramos reducir la sensación de «burocracia» y facilitamos que el hombre de campo vea el registro como un aliado de su pasión, conseguiremos integrar esos miles de perros que hoy son «invisibles» para las estadísticas pero fundamentales para la supervivencia de la raza.
Conclusión
Agradecemos a medios como Jara y Sedal por poner este tema sobre la mesa. Es el momento de que instituciones, medios y propietarios trabajemos de la mano. Solo escuchando a quienes mantienen vivos a estos perros en el día a día lograremos que nuestras razas españolas tengan el futuro que se merecen.
Hablar de razas autóctonas es hablar de nuestra historia, y protegerlas es una responsabilidad de todos.
Fuente: Jara y Sedal
