DESCIFRANDO EL CÓDIGO DEL PERRO ATLETA. Entrevista a Francisco J. Carrero, desarrollador del Sistema FIS (Functional Impact Strength)

Introducción

En las últimas semanas, un nombre ha empezado a sonar con fuerza en los círculos técnicos de la cinofilia: FIS (Functional Impact Strength). A través de gráficos de radar que parecen sacados de un laboratorio de alto rendimiento, este método analiza al perro más allá de lo que el ojo humano percibe en un ring.

Entender al perro como un atleta de alto rendimiento no es una metáfora, sino una realidad biológica. A diferencia de otras especies, la anatomía canina es el resultado de siglos de una ingeniería evolutiva dirigida por el hombre, donde cada ángulo articular, cada inserción muscular y cada proporción torácica responde a una necesidad funcional específica. Un perro no «es» simplemente bonito o tipificado; es una máquina diseñada para el movimiento, la resistencia o la explosividad. Su construcción física es, en esencia, la herramienta que le permite cumplir su trabajo. Ignorar la biomecánica es ignorar la verdadera naturaleza del perro, pues en la cinofilia más auténtica, la forma siempre sigue a la función.

¿Qué es la Biomecánica Canina?

Antes de entrar en detalle, es vital comprender que la biomecánica es la ciencia que estudia al cuerpo vivo como si fuera una máquina mecánica. Combina la biología con las leyes de la física para entender cómo se mueven los seres vivos. En el perro, se basa en tres pilares:

  1. El sistema de palancas: El esqueleto son palancas (huesos), las articulaciones son bisagras y los músculos son los motores. La longitud de un hueso determina si el perro tendrá más velocidad o necesitará más potencia para arrancar.
  2. Cinética y Cinemática: La cinemática estudia el movimiento visible (zancada, ángulos), mientras que la cinética estudia las fuerzas que lo causan (el «drive» o empuje contra el suelo).
  3. Gestión del estrés: La capacidad de absorber impactos en terrenos duros o frenadas en seco sin que los tendones y huesos sufran lesiones.

En Cinofilia.es hemos querido ir al origen de esta tecnología que está revolucionando la forma de entender nuestras razas. Hablamos con su creador, Francisco J. Carrero.

EL ORIGEN Y EL HOMBRE TRAS LA MÁQUINA

Francisco, para quienes aún no te conocen, ¿quién es Francisco J. Carrero y cómo llegas a desarrollar un sistema biomecánico tan complejo como el FIS?

Soy Francisco J. Carrero, electricista de profesión, aunque mi vida siempre ha estado muy ligada a la parte técnica y al aprendizaje constante. También soy instructor de pilotos de drones, he realizado estudios relacionados con EDAR y ETAP y durante años fui propietario de una piscifactoría de peces ornamentales. Siempre he sido una persona muy inquieta: en mi tiempo libre pinto, hago escultura, practico submarinismo y me apasiona entender cómo funcionan las cosas.

La idea del sistema FIS nació de algo muy cotidiano: ver vídeos en internet donde comparaban perros para ver cuál era más fuerte. Aquello me hizo pensar que muchas veces hablamos de fuerza o capacidad sin tener una base objetiva real. También empecé a darme cuenta de algo que me preocupaba: cuanto más popular se vuelve una raza, más tiende a perder funcionalidad, muchas veces por priorizar la estética sobre la estructura.

Eso me llevó a hacerme una pregunta: ¿se puede medir la funcionalidad de un perro de forma objetiva a través de su estructura? ¿Se puede saber si un perro está optimizado, especializado o si su morfología se ha deteriorado?

A partir de ahí comenzó un largo trabajo personal de investigación totalmente autodidacta en un campo que al principio era desconocido para mí: la biomecánica. Así nació el FIS, un sistema que intenta traducir la estructura corporal en información funcional real, buscando entender al perro desde un punto de vista más técnico y menos subjetivo.

¿Qué te impulsó a dar el paso y compartir estos análisis en redes sociales? ¿Sentías que a la cinofilia actual le faltaba una base científica para explicar lo que vemos en el campo o en el ring?

Lo que me impulsó fue querer compartir esta idea con el mundo. Cuando desarrollas algo en lo que crees, necesitas sacarlo fuera y ver si realmente puede aportar algo a la cinofilia. También sentía que muchas veces hablamos de perros basándonos solo en opiniones o en estética, pero faltaba una forma más objetiva de analizar la estructura y la funcionalidad real. El FIS intenta aportar precisamente esa visión más técnica.

El desarrollo del FIS no ha sido cuestión de años sino de meses de trabajo muy intenso, investigando y aprendiendo biomecánica de forma autodidacta. Ha sido un proceso de muchas horas de estudio, pruebas y comparaciones. Los cálculos más profundos prefiero mantenerlos reservados porque todos sabemos que siempre hay quien intenta aprovechar el trabajo de otros.

También he visto que mucha gente lo observa pero pocos se atreven a opinar o preguntar, probablemente porque al principio puede parecer complejo al ver tantas siglas y números. Aun así, algunas personas sí han visto el potencial del modelo, y curiosamente muchas han sido de fuera de España.

Y por supuesto también están las críticas, que forman parte de cualquier proyecto nuevo. Siempre habrá quien critique sin conocer el trabajo que hay detrás, pero eso no me afecta. Cuando haces algo diferente es normal que genere debate.

Página Facebook del FIS

LA CIENCIA «BAJO EL CAPÓ» (METODOLOGÍA)

¿Qué es exactamente el sistema FIS y qué hay detrás de esos gráficos? ¿Utilizáis software de análisis de imagen, sensores de movimiento o mediciones biométricas directas para transformar la anatomía en datos objetivos?

El sistema FIS es un modelo biomecánico que he desarrollado para analizar la estructura funcional de un perro a partir de sus proporciones corporales. La idea principal es transformar medidas simples como altura, longitud, peso y perímetros corporales en información objetiva sobre fuerza, velocidad, resistencia, eficiencia estructural o especialización funcional.

Detrás de los gráficos hay modelos matemáticos propios que relacionan esas proporciones corporales con principios básicos de biomecánica y física, buscando entender cómo la forma del cuerpo influye en el rendimiento. Los radares FIS lo que hacen es traducir esos cálculos a una representación visual sencilla para poder comparar perros, razas o incluso diferentes tipos funcionales.

Actualmente el sistema se basa en mediciones biométricas directas y modelos matemáticos estructurales. No utilizo todavía sensores de movimiento ni análisis de imagen avanzados, aunque es una línea futura muy interesante para seguir desarrollando el modelo.


Mi objetivo no es complicar las cosas, sino precisamente lo contrario: convertir algo complejo como la biomecánica en una herramienta visual y comprensible que permita entender mejor la funcionalidad real de un perro.

Tu sistema desglosa al perro en módulos específicos. ¿Cómo se logra medir parámetros tan profundos como la «Economía Energética» (FIS-ECO) o el «Estrés Esquelético» (FIS-SK) de forma externa?

El FIS funciona como un modelo estructural. Igual que en ingeniería se puede estimar cómo va a trabajar un puente solo viendo sus proporciones y materiales, en biomecánica también se puede estimar cómo va a rendir un cuerpo analizando sus proporciones.

Los módulos como FIS-ECO (economía energética) o FIS-SK (estrés esquelético) no son mediciones directas como podría ser una prueba de laboratorio, sino estimaciones biomecánicas basadas en relaciones estructurales. Por ejemplo, la relación entre peso, proporciones corporales y volúmenes torácicos puede dar una idea de la eficiencia energética, y la relación entre masa y estructura ósea permite estimar el nivel de carga que soporta el esqueleto.

Lo que hago es aplicar principios de física básica, biomecánica comparada y proporcionalidad estructural para transformar medidas externas en indicadores funcionales. Es un enfoque parecido al que se usa en ingeniería o en morfología funcional cuando no tienes sensores directos pero sí puedes analizar la estructura.

Al final, el FIS intenta traducir lo que vemos externamente en una interpretación funcional objetiva, para entender mejor si un perro está equilibrado estructuralmente o si su morfología puede generar ventajas o limitaciones.

«Un perro no ‘es’ simplemente bonito o tipificado; es una máquina diseñada para el movimiento, la resistencia o la explosividad.»

MORFOLOGÍA VS. FUNCIÓN

En las exposiciones solemos hablar de «estándares». ¿El sistema FIS viene a complementar el estándar racial o busca corregir interpretaciones puramente estéticas que han olvidado la funcionalidad del perro de trabajo?

El FIS no viene a sustituir nada, viene a sumar. No sustituye el estándar racial, no sustituye el diagnóstico veterinario y tampoco sustituye la experiencia de un buen criador. Es simplemente una herramienta más.

Mi intención nunca ha sido corregir la cinofilia, sino aportar una forma más de entender lo que ya vemos. Muchas veces un criador experimentado o un juez ya sabe cuándo un perro está bien estructurado, el FIS lo que intenta es poner números a esa sensación para poder explicarla mejor.
Al final, el FIS es una herramienta de interpretación estructural. Una ayuda para entender mejor la funcionalidad del perro, no para reemplazar el conocimiento que ya existe.

¿Qué nos dice un gráfico FIS que un juez de morfología tradicional no puede detectar a simple vista en un examen estático? ¿Es el FIS el paso definitivo de la «opinión» a la «métrica»?

Yo creo que un buen juez de morfología sabe muchísimo y tiene una experiencia que es insustituible. El FIS no pretende competir con eso. La gran diferencia es que el juez valora muchos aspectos, incluida la estética dentro del estándar racial, mientras que el FIS se centra únicamente en la estructura funcional.

«El FIS no viene a sustituir el estándar racial ni la experiencia del criador; viene a poner números a una sensación para poder explicarla mejor.»

El FIS no analiza belleza ni expresión racial, analiza proporciones y biomecánica. Por eso creo que ambas cosas pueden complementarse muy bien: el criterio del juez aporta la visión global del perro y el FIS puede aportar una interpretación más estructural y funcional.
Más que sustituir, la idea es sumar una herramienta más que ayude a entender mejor lo que tenemos delante.

¿es imprescindible conocer a fondo el estándar y el trabajo específico de cada raza? ¿Podría un dato que parece ‘bajo’ ser en realidad una virtud funcional dependiendo de si hablamos de un Maneto en una zarza o de un Ibicenco en un llano?»

Sí, para mí es fundamental entender el estándar y sobre todo el trabajo para el que fue creada cada raza. No se puede interpretar un dato sin entender el contexto funcional del perro.

Un valor que podría parecer bajo en una raza puede ser exactamente lo que necesita otra. Por ejemplo, un podenco maneto puede tener características que en otro perro parecerían limitaciones, pero en su trabajo dentro de zarzas o terrenos cerrados pueden ser auténticas ventajas funcionales. Igual que un podenco ibicenco necesita unas proporciones muy diferentes para rendir en terrenos abiertos y a velocidad.

El FIS precisamente intenta respetar esa idea: no se trata de decir qué perro es mejor, sino de entender si su estructura está optimizada para su función. Porque en biomecánica no existe el perro perfecto, existe el perro adecuado para su trabajo.

EL CASO DE LOS RATONEROS ESPAÑOLES

Has publicado un análisis donde el Bodeguero Andaluz, el Valenciano, el Mallorquín y el Murciano muestran perfiles casi idénticos. ¿Es esta «simetría funcional» la prueba científica de que la función ha creado un arquetipo de atleta español imperturbable a pesar de la geografía?

Yo no diría que sea una prueba científica como tal, pero sí es un indicio muy interesante. Cuando razas diferentes, criadas en zonas distintas, muestran perfiles estructurales muy parecidos, suele ser porque la función ha ido seleccionando un tipo de cuerpo parecido.

Eso es algo que también se ve en la naturaleza: cuando diferentes poblaciones tienen que hacer el mismo trabajo, muchas veces terminan teniendo soluciones estructurales similares.
En el caso de los ratoneros españoles, el FIS muestra precisamente eso: que a pesar de la geografía, la función de perro ágil, resistente y rápido para el control de plagas ha mantenido un tipo funcional muy parecido.

Yo lo interpreto más como un ejemplo de cómo la función moldea la estructura con el tiempo. No es que sean idénticos, sino que cuando el trabajo es el mismo, el cuerpo tiende a optimizarse en una dirección similar.

En tu comparativa, el Bodeguero Andaluz destaca ligeramente en potencia (FIS-P) y agilidad (FIS-A). ¿Podemos decir que es el «atleta más explosivo» de nuestros ratoneros según los datos?

Más que decir que es el más explosivo, yo diría que muestra una ligera tendencia estructural hacia ese tipo de rendimiento dentro de un grupo muy equilibrado. Las diferencias que aparecen en el FIS entre estos ratoneros son pequeñas, lo que refuerza precisamente la idea de que todos comparten un arquetipo funcional muy similar.

Lo interesante no es tanto quién está un poco por encima en un módulo concreto, sino ver que todos mantienen un equilibrio muy parecido como perros atléticos de trabajo.

El FIS no busca hacer un ranking de qué raza es mejor, sino entender pequeñas especializaciones dentro de un mismo tipo funcional. En este caso podríamos hablar de matices más que de diferencias reales.

«En biomecánica no existe el perro perfecto, existe el perro adecuado para su trabajo.»

UTILIDAD REAL PARA EL MUNDO DEL PERRO

Hablemos de utilidad práctica: ¿Cómo puede un criador usar el FIS para seleccionar sus reproductores? ¿Podría el sistema predecir el riesgo de patologías antes de que aparezcan?

El FIS puede ser una herramienta de apoyo para el criador a la hora de entender mejor la estructura funcional de sus reproductores, especialmente para ver niveles de equilibrio biomecánico, especialización o posibles excesos estructurales. Puede ayudar a comparar perfiles y a buscar combinaciones más equilibradas, pero siempre como complemento a la experiencia del criador y los controles veterinarios.

Respecto a las patologías, el FIS no es una herramienta de diagnóstico ni pretende sustituir pruebas veterinarias. Lo que sí puede hacer es señalar posibles riesgos estructurales, por ejemplo cuando hay proporciones o cargas que biomecánicamente podrían generar más estrés a largo plazo.

Es decir, no predice enfermedades, pero sí puede ayudar a detectar configuraciones estructurales que podrían ser menos eficientes o más exigentes para el cuerpo.

Yo lo veo más como una herramienta preventiva de interpretación biomecánica, que puede ayudar a tomar decisiones más informadas, pero siempre junto al conocimiento del criador y la veterinaria.

En disciplinas como el Agility o las pruebas de trabajo, ¿en qué medida el análisis FIS ayuda a mejorar el rendimiento deportivo y la longevidad del perro?

El FIS puede ayudar a entender si la estructura de un perro está más orientada hacia la velocidad, la potencia, la resistencia o el equilibrio general. En disciplinas como agility o pruebas de trabajo eso puede ayudar a entender mejor las fortalezas naturales del perro.

No significa que el FIS mejore el rendimiento por sí mismo, porque el rendimiento siempre depende del entrenamiento, la genética y el manejo. Pero sí puede ayudar a interpretar qué tipo de trabajo puede ser más adecuado para la estructura de cada perro y dónde puede haber más riesgo de sobrecarga.

En cuanto a la longevidad, el FIS no puede predecir cuánto va a vivir un perro, pero sí puede ayudar a detectar desequilibrios estructurales que, a largo plazo, podrían generar más desgaste si no se gestionan bien.

Yo lo veo como una herramienta para entender mejor el cuerpo del perro, para intentar trabajar con su estructura y no contra ella.

«Preservar una raza no es solo mantener su apariencia, sino también su funcionalidad y su salud estructural.»

EL FUTURO DE NUESTRO PATRIMONIO

Vemos logos de entidades cinegéticas en tus imágenes. ¿Están las instituciones empezando a valorar la biomecánica como una herramienta oficial de preservación de las razas españolas?

Sí hay entidades y personas del sector que están empezando a ver el potencial de la biomecánica como herramienta complementaria, y ya hay interés en realizar estudios más profundos para entender mejor la funcionalidad estructural de los perros.

Viaje a Madrid (IFEMA) para presentar el sistema FIS en los stands de la Federación de Asociaciones Caninas (FAC) y la Asociación de Empresarios Cinegéticos y Criadores Caninos. Allí tuve la oportunidad de compartir el potencial del modelo con distintas federaciones del sector; algunas mostraron interés y otras mantuvieron una postura neutral, algo normal cuando se presentan nuevas herramientas técnica

Creo que cada vez hay más conciencia de que preservar una raza no es solo mantener su apariencia, sino también su funcionalidad y su salud estructural. Ahí es donde herramientas biomecánicas pueden tener sentido como apoyo.

No sé si algún día llegará a ser un requisito oficial, eso dependerá del tiempo y de los resultados que se vayan obteniendo, pero sí creo que en el futuro este tipo de análisis podrían tener un papel importante como herramientas complementarias. Personalmente, creo que sería algo positivo si ayuda a preservar la funcionalidad real de las razas.

¿Cuál es el siguiente paso? ¿Llegaremos a ver una «Certificación FIS» oficial que avale la capacidad funcional de nuestros ejemplares?

El siguiente paso es seguir desarrollando el modelo, recopilar más datos y seguir contrastando resultados. Como cualquier herramienta nueva, necesita tiempo, pruebas y evolución.
Sí, la idea de una certificación FIS existe como concepto, como una forma de reconocer la funcionalidad estructural de un ejemplar, pero eso solo tendría sentido si en el futuro existe suficiente base de datos y colaboración con profesionales del sector.

Ahora mismo mi enfoque es seguir trabajando, mejorando el sistema y viendo hasta dónde puede llegar. Si algún día llega a existir una certificación funcional complementaria, sería porque el propio sector ve utilidad real en ello, no porque yo lo imponga.

Mi objetivo no es crear un título más, sino una herramienta que realmente pueda aportar valor a quien quiera entender mejor la funcionalidad de sus perros.

Reflexión Final

Tras esta conversación con Francisco J. Carrero, queda claro que nos encontramos ante un cambio de paradigma. Durante demasiado tiempo, la cinofilia se ha dividido entre quienes defendían la «belleza» y quienes defendían el «trabajo», como si fueran mundos irreconciliables. El sistema FIS nos demuestra que esa división es artificial: un perro solo es verdaderamente «típico» cuando su estructura le permite ejecutar a la perfección la función para la que fue creado.

En Cinofilia.es creemos firmemente que el futuro de nuestras razas españolas —desde el incansable Podenco Andaluz hasta el explosivo Bodeguero— pasa por abrazar la ciencia sin perder la pasión. No se trata de sustituir el ojo experto del criador o del juez, sino de dotarlos de un «escáner» de precisión que garantice salud, eficiencia y dignidad. Si logramos que la forma siga a la función, no solo estaremos criando perros más bonitos; estaremos asegurando la supervivencia de atletas históricos que son, en definitiva, el patrimonio vivo de nuestra tierra.

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