El Govern de las Islas Baleares concede el Premio Ramon Llull 2026 a la Associació de Criadors des Ca Eivissenc. Un galardón que trasciende lo deportivo para reconocer la cría selectiva como un valor cultural y patrimonial de primer orden.
Redacción Cinofilia.es
En un movimiento que marca un antes y un después en el reconocimiento de las razas puras en España, el Consell de Govern ha anunciado la concesión de los Premios Ramon Llull 2026. Entre los distinguidos de este año destaca, con luz propia, la Associació de Criadors des Ca Eivissenc (Podenco Ibicenco) d’Eivissa i Formentera, junto a figuras clave de la entidad como la investigadora Estella Matutes y el criador Juan Bautista Costa.
¿Qué representa el Premio Ramon Llull?
Para entender la magnitud de esta noticia, es necesario profundizar en el prestigio del galardón. Creado en 1997, el Premio Ramon Llull es la máxima distinción que otorga la comunidad autónoma a aquellas personas o entidades que han sobresalido por sus méritos al servicio de las Islas Baleares.
El premio rinde tributo a Ramon Llull (1232-1316), filósofo y escritor mallorquín cuya figura simboliza la excelencia intelectual y la identidad balear. Que el Govern sitúe la preservación de una raza canina al mismo nivel que la investigación científica o la trayectoria civil, supone una validación histórica para el colectivo de criadores: la cinofilia, ejercida con rigor, es patrimonio inmaterial.
Este histórico reconocimiento no ha pasado desapercibido para la opinión pública, logrando una extraordinaria repercusión en los medios de comunicación. Desde cabeceras de prensa escrita hasta informativos regionales, la presencia del Ca Eivissenc en el foco mediático está permitiendo una difusión masiva de la labor de la asociación. Esta visibilidad es vital, pues ayuda a que el gran público comprenda que detrás de cada ejemplar hay un esfuerzo titánico de selección, crianza ética y compromiso con la biodiversidad canina de nuestras islas.
Una raza blindada por el rigor genético
El fallo del Govern no es casual. La administración ha subrayado la labor «rigurosa» de la asociación para garantizar la pureza y la mejora genética del Ca Eivissenc. En un contexto donde muchas razas autóctonas sufren por la falta de funcionalidad o el abandono rural, el Podenco Ibicenco se erige como un modelo de éxito.
El presidente de la asociación ha sido tajante al analizar la fortaleza del colectivo: «Nadie reúne 300 perros de la misma raza en un campeonato del mundo como nosotros». Esta cifra no es solo un récord de participación; es el reflejo de una comunidad cohesionada que ha sabido blindar al «atleta de las Pitiüses» frente a las modas, priorizando siempre la salud y la aptitud para el trabajo.
Relevo y futuro: La cultura payesa sigue viva
Uno de los puntos más esperanzadores de esta distinción es el reconocimiento al relevo generacional. La cría del Ca Eivissenc ha logrado calar en la juventud de Ibiza y Formentera, quienes ven en este perro de «ojo y oído» un elemento identitario vinculado a la cultura payesa.
La entrega oficial del galardón se hizo efectiva durante los actos del Día de las Islas Baleares (1 de marzo), en una ceremonia que ya forma parte de la historia de nuestra cinofilia. Fue el momento en el que los criadores del Ca Eivissenc subieron al estrado, no solo para recoger un diploma, sino para demostrar ante las más altas autoridades que criar con ética, rigor genético y conciencia es, por encima de todo, un acto de amor a nuestras raíces y una forma de salvaguardar nuestra cultura viva.
Desde Cinofilia.es, felicitamos a todos los socios y criadores que han hecho posible que hoy, el nombre del Ca Eivissenc, brille con el oro de la excelencia institucional.
